martes, 19 de abril de 2011

Siempre me encontraba en el mismo altillo oscuro. Mi hogar, o en la parte que me veía obligada a estar la mayoría del tiempo por causa de mi soledad. Allí aprendí absolutamente nada, pues hacía lo que tenía que hacer, nada. Me divertía bailando con mi sombra y cantando frente al espejo. Cantaba y bailaba, conmigo misma. Algunas veces jugaba con mi pelo y mis lágrimas para poder dormirme y otras veces dormía para no jugar más.
Lo que nunca entendí de mi altillo, es porqué nunca entraba al aire, o el sol. Siempre traté de mantenerlo abierto, pero se sentía como si fuera mi corazón, oscuro como lo está, jugando con el mismo, o yo misma. Tratando de no llorar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario