jueves, 12 de enero de 2012
Dulce escape.
Era una noche de verano, pero había viento y estaba lloviendo. Por eso, me abrigué y salí. Inmediatamente supe hacia donde dirigirme, ya me había ideado el camino todas las veces que quise escaparme. Seguí derecho. Cuando me choqué con la avenida, doblé a la izquierda y después de eso hice un par de cuadras... luego tenía que doblar a la derecha, estaba a tan solo otras cuadras de la persona que me ayudaría a sobrevivir, de la persona que me secaría las lágrimas y me diría "quedate tranquila". Fue entonces cuando llegué a su casa. Toqué el tiembre, era la 1 de la madrugada, y me pregunté ¿Qué estoy haciendo acá? Rapidamente corrí para que no me vieran pero era tarde porque escuche su voz diciendo mi nombre. Me di vuelta y mi mundo paró. Por un momento olvide que estaba empapada por la lluvia pero no me importó. Camine casi corriendo y le dije "te necesito". Me abrazo y senti que ya todo había pasado.
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