miércoles, 25 de enero de 2012

Una pequeña parte de mi vida... aburrida.

Miro mi celular, son las 19:13 pm. Se podría decir que el sol está empezando a bajar. La temperatura está agradable.
Si miro a mi alrededor estoy en mi terraza, y si miro hacia abajo, no pasa ni una mosca… ¡no hay nadie! De a ratos pasan autos y personas que pasean a sus perros. Acaba de pasar una mujer con zapatillas, ropa deportiva y el pelo atado. Creo que el de al lado es su hijo, está en una bicicleta, ¿será una familia deportista? Ahora pasaron una pareja… eso creo. No estaban de las manos, ni abrazados. Ni se miraban con ternura. Paseaban un perro labrador.
Los árboles de mi vereda son más altos que mi terraza, las ramas y hojas tapan el sol pero éste busca la manera de filtrarse entre ellos y darme un poco de su luz.
Ahí vienen dos señoras, ¿amigas o hermanas?  Están unidas del brazo y hablando.
Ahora no sé que contar… si hablo de mi estoy escuchando Woman de John Lennon y ahora que alzo la vista veo más señoras, todas tienen formas similares de vestirse.
Esta parte del barrio es muy tranquila. Me mudé hace un año y cinco meses, igual me acostumbré demasiado. La tranquilidad es algo que amo por eso vengo mucho a mi terraza, me brinda mucha paz.
Me saqué los auriculares porque me asusté. Estaba escribiendo y una moto apareció de la nada en la vereda. Paró en la casa de al lado, era un delivery.
Los árboles impiden ver el lento atardecer. Me gusta cuando el cielo se torna rosado, es muy, muy inspirador.
En frente está el gato que veo últimamente todas las noches. Es negro y blanco, negro de arriba y blanco de abajo. Aunque prefiero los perros, este gato llama mi atención.
Mientras escribo, una luz anaranjada alumbra la hoja… me gusta. 


Silencio… y el gatito apareció otra vez. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario